El verdadero secreto del MOE no está en el material: la relación entre mandos y soldados que el propio Ejército señala como su mayor logro
Más allá del equipo o los ejercicios, el Ejército de Tierra atribuye buena parte del éxito del Mando de Operaciones Especiales a una cultura interna de entrenamiento compartido entre mandos y subordinados y de participación de todos en la toma de decision
Un reconocimiento que no aparece en ningún catálogo de material
En su propia descripción institucional, el Ejército de Tierra reconoce que buena parte de los logros alcanzados por el Mando de Operaciones Especiales se deben al coraje y a la impronta de los hombres y mujeres que lo integran, que han sabido mantener a lo largo de los años una relación particular entre mandos y subordinados, caracterizada por el entrenamiento en común y por la participación de todos en la toma de decisiones. Se trata de un reconocimiento que no aparece en ningún parte de armamento ni en ninguna estadística de adquisiciones, pero que la propia institución sitúa como el elemento diferencial que explica la eficacia real de la unidad.
Entrenar juntos, no solo mandar y obedecer
Esa cultura interna se traduce, según describe el propio Mando, en que los oficiales al frente de cada Equipo Operativo participan de las mismas pruebas físicas y técnicas exigentes que sus subordinados, en lugar de limitarse a supervisarlas desde fuera, un detalle que ya aparecía reflejado en la costumbre de que los propios instructores diplomados sean siempre los primeros en bajar en rápel o en atravesar el pasillo de fuego antes que ningún alumno. Esa disposición a compartir el mismo riesgo y el mismo esfuerzo que se exige a la tropa es, según analistas del sector de defensa, uno de los rasgos que distingue a las unidades de operaciones especiales de mayor prestigio en todo el mundo frente a estructuras puramente jerárquicas.
Un reconocimiento que se sostiene con hechos, no con discursos
Que sea el propio Ejército de Tierra quien subraye este aspecto, por encima incluso de sus logros operativos o de sus incorporaciones de material más recientes, resulta significativo: sugiere que, para la propia institución, el verdadero activo del Mando de Operaciones Especiales no es ningún fusil, vehículo o sistema óptico concreto, sino la calidad de la relación humana que sostiene a cada Equipo Operativo, algo mucho más difícil de replicar —y de perder— que cualquier pieza de equipamiento, por avanzada que sea.
Fuente: Ejército de Tierra (ejercito.defensa.gob.es).