No todos aprenden lo mismo: las especialidades internas que convierten a doce boinas verdes en un solo equipo completo
Superar el CABOE y ganarse la boina verde no cierra la formación de un boina verde español: cada integrante de un Equipo Operativo se especializa después en un área concreta —armamento y explosivos, comunicaciones o sanidad de combate— para que el conjunt
Una especialización que empieza donde termina el curso básico
El Curso de Aptitud Básica en Unidades de Operaciones Especiales proporciona a sus alumnos los conocimientos comunes que cualquier boina verde debe dominar: armamento, topografía, tiro, explosivos, técnicas de montaña, paracaidismo, combate en medio acuático y sanidad de combate básica, entre otras materias. Pero una vez integrado en un Equipo Operativo, cada soldado profundiza después en un área concreta, de forma que el conjunto del equipo —normalmente organizado en torno a tres antiguas escuadras— cubra entre todos sus miembros el abanico completo de capacidades que puede necesitar una misión, sin depender de un único especialista insustituible en cada disciplina.
Del explosivo a la radio, pasando por la camilla
Entre esas especialidades internas figuran, de forma habitual, el manejo avanzado de armamento y explosivos —imprescindible para misiones de acción directa o de apoyo a fuerzas locales—, las comunicaciones tácticas, que garantizan el enlace del equipo con su cadena de mando incluso en entornos denegados o de difícil cobertura, y la sanidad de combate avanzada, con soldados capacitados para estabilizar a un compañero herido en las condiciones más adversas antes de que llegue cualquier apoyo médico externo. A ellas se suman las especialidades de movilidad, buceo militar o salto en paracaídas de gran altitud, según el perfil concreto de cada Grupo de Operaciones Especiales y las misiones para las que se prepara.
Redundancia como principio, no como despilfarro
Esa distribución de especialidades no responde a una lógica de eficiencia estrictamente individual, sino a un principio muy asentado dentro de las unidades de operaciones especiales de todo el mundo: ningún equipo puede permitirse depender de un solo hombre para una capacidad crítica, porque las bajas, las lesiones o la simple separación temporal del grupo durante una misión son un riesgo real que hay que anticipar. Por eso, dentro de cada Equipo Operativo, es habitual que más de un soldado reciba formación en la misma especialidad, garantizando así que la capacidad del conjunto no dependa jamás de una sola persona.
Fuentes: Ejército de Tierra (ejercito.defensa.gob.es), examarena.com.