35.000 pies de altura y ni un solo ruido: dentro de la escuela de Yuma donde los boinas verdes aprenden a infiltrarse en caída libre
El curso de Salto Libre Militar, con sede en Fort Bragg y en el campo de pruebas de Yuma (Arizona), enseña a los operadores de Fuerzas Especiales a saltar desde altitudes extremas y planear en silencio decenas de kilómetros hasta un objetivo, una destreza
De paracaidista convencional a especialista en caída libre
Superar el Q Course y ganarse la boina verde no cierra el catálogo de escuelas avanzadas al alcance de un boina verde: entre las más exigentes figura la Escuela de Salto Libre Militar, un curso de cuatro semanas impartido por la Compañía B del 2º Batallón del 1er Grupo de Instrucción de Guerra Especial, con una primera fase en el túnel de viento vertical de Fort Bragg y dos semanas finales de saltos reales en el campo de pruebas de Yuma (Arizona). Allí, los alumnos pasan de ser paracaidistas de línea estática convencionales a dominar el salto libre militar, la técnica que sustenta las infiltraciones de alto secreto empleadas por las unidades de operaciones especiales de EE. UU.
HALO y HAHO: dos formas de llegar sin ser vistos
El curso enseña las dos variantes clásicas del salto libre militar: el salto de gran altitud y baja apertura (HALO), en el que el paracaidista salta desde hasta 35.000 pies y cae en caída libre hasta unos 2.500 pies antes de abrir el paracaídas, y el salto de gran altitud y gran apertura (HAHO), en el que el paracaidista abre su paracaídas de planeo a gran altitud y puede recorrer en silencio distancias superiores a los 50 kilómetros antes de tomar tierra, evitando así sobrevolar directamente el objetivo. Para quienes buscan una especialización aún mayor, la Escuela de Guerra Especial John F. Kennedy ofrece además el Curso Avanzado de Infiltración Táctica (ATIC), de tres semanas, centrado en operaciones HAHO nocturnas desde 25.000 pies con gafas de visión nocturna, navegación electrónica y equipo de combate no estándar, pensado específicamente para las misiones de infiltración a mayor distancia y con mayor riesgo.
Una destreza que vuelve a cobrar relevancia estratégica
Analistas del sector de operaciones especiales han señalado que, ante un eventual escenario de conflicto de gran escala en el teatro del Pacífico, el salto de gran altitud podría recuperar protagonismo frente a métodos de infiltración más vulnerables a la detección por radar, precisamente por su capacidad de insertar equipos reducidos a grandes distancias de un objetivo vigilado. La propia escuela de Yuma ha ampliado en los últimos años su capacidad, incorporando aeronaves adicionales y un nuevo túnel de viento capaz de formar simultáneamente hasta ocho paracaidistas, en línea con el objetivo declarado hace más de una década de dotar a todo el regimiento de Fuerzas Especiales de una capacidad de infiltración en salto libre más amplia que la de generaciones anteriores.
Fuentes: GlobalSecurity.org, americanspecialops.com, Yuma Proving Ground (home.army.mil).