De aportar equipos a liderar mandos: el salto de madurez del MOE que le sitúa entre los países de referencia de la OTAN
Más de quince años generando estructuras de operaciones especiales para la Alianza Atlántica y la Unión Europea han permitido a España pasar de desplegar solo pequeños Equipos Operativos a liderar mandos componentes completos, un salto que sus responsable
Una capacidad que pocos países pueden ofrecer
Dentro del reducido club de naciones capaces de aportar a la OTAN y a la Unión Europea no solo Equipos Operativos, sino mandos componentes completos de operaciones especiales —los llamados SOCC, o Special Operations Component Command, con sus propios órganos de planeamiento, mando y control, inteligencia y apoyo logístico al combate—, España ocupa un lugar reconocido gracias al trabajo acumulado por el Mando de Operaciones Especiales a lo largo de más de quince años. Esa experiencia se traduce cada año en el ejercicio Empecinado, en el que España certifica ante la Alianza Atlántica a las unidades que estarán en alto grado de disponibilidad durante el año siguiente, un proceso que sus propios responsables describen como la prueba de que el Mando funciona como una máquina bien engrasada.
Un compromiso rotatorio con la fuerza de reacción de la OTAN
Ese reconocimiento no es solo teórico: España mantiene un compromiso activo de aportar de forma rotatoria un Grupo Táctico de Operaciones Especiales (SOTG) a la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF), además de mantener unidades permanentemente preparadas para actuar en un margen de apenas horas ante cualquier contingencia. Ese nivel de disponibilidad constante, sostenido año tras año, es precisamente lo que distingue a un país considerado de referencia dentro de la Alianza de otro que simplemente cumple con el mínimo exigido en sus compromisos internacionales.
Madurez ganada, no concedida
Responsables del propio Mando han descrito el momento actual como una etapa de madurez alcanzada tras un largo proceso que arranca en las compañías de operaciones especiales de los años sesenta, y que el Ejército de Tierra ha sostenido dedicando una estructura en exclusiva a este cometido, sin las distracciones de las llamadas "segundas o terceras gorras" que en otras unidades pueden restar foco a la misión principal. Ese reconocimiento —ser considerado un socio fiable y capaz dentro de la arquitectura de operaciones especiales aliada— es, según los propios mandos del MOE, el resultado natural de décadas de trabajo discreto, y no de un solo golpe de efecto ni de una sola operación mediática.
Fuente: defensa.com (entrevista al jefe del Mando de Operaciones Especiales).