De los Balcanes al Sahel: tres décadas de despliegues internacionales que han llevado a los boinas verdes españoles por medio mundo
Desde su primer gran despliegue exterior en Bosnia-Herzegovina hasta las misiones actuales en Malí, Mauritania y Senegal, el Mando de Operaciones Especiales ha construido buena parte de su prestigio lejos de España, en escenarios que rara vez ocupan titul
Un mapa que empezó a dibujarse en los Balcanes
Aunque la fundación formal del Mando de Operaciones Especiales se remonta a 1997, su verdadera proyección internacional se construyó a lo largo de las tres décadas siguientes, con despliegues en Bosnia-Herzegovina, Albania y Kosovo durante los años posteriores a las guerras yugoslavas, seguidos por misiones en Irak y Afganistán en la década de 2000, y más recientemente en Líbano, Malí, Mauritania y Senegal. Ese recorrido geográfico, que atraviesa Europa, Oriente Medio y buena parte de África, refleja bien cómo ha evolucionado el mapa de intereses de seguridad de España en las últimas tres décadas, con el MOE presente casi siempre en primera línea de cada nuevo escenario.
Un mando capaz de crecer más allá del equipo pequeño
A lo largo de esos años, el Mando de Operaciones Especiales no solo ha ampliado el número de teatros en los que opera, sino también el tipo de estructura que es capaz de generar: de aportar exclusivamente Equipos Operativos reducidos ha pasado a poder liderar mandos componentes de operaciones especiales completos, conocidos en la jerga aliada como SOCC (Special Operations Component Command), con sus propios órganos de planeamiento, mando y control, inteligencia y apoyo logístico. Esa capacidad de generar estructuras superiores, y no solo pequeñas unidades tácticas, es la que permite a España asumir responsabilidades de mayor entidad dentro de coaliciones internacionales.
Una excepción que confirma la regla: Perejil, 2002
En medio de ese patrón, mayoritariamente expedicionario, destaca una excepción: la Operación Cantado de julio de 2002, en la que 37 hombres del III Grupo de Operaciones Especiales recuperaron sin bajas el islote de Perejil tras su ocupación por un grupo de gendarmes marroquíes, la única ocasión en la que el gran público español asoció de forma directa al MOE con una crisis territorial cercana a las fronteras nacionales. El resto de su historia reciente, sin embargo, se ha escrito casi siempre lejos de España, en misiones de asistencia militar y asesoramiento a fuerzas locales que, por su propia naturaleza discreta, rara vez llegan a conocimiento del gran público.
Fuente: defensa.com.