Tierra, mar y aire: los tres cuerpos de élite que sostienen las operaciones especiales de España y cómo se reparten el trabajo
El Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra no está solo: junto a él, la Fuerza de Guerra Naval Especial de la Armada y el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire completan un ecosistema de unidades de élite pensado para o
Un mismo espíritu, tres especialidades distintas
Las Fuerzas Armadas españolas cuentan con tres grandes unidades de operaciones especiales, una por cada ejército: el Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra, con sede en Alicante; la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) de la Armada, especializada en el ambiente marítimo y el buceo de combate; y el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) del Ejército del Aire y del Espacio, centrado en el reconocimiento de zonas de aterrizaje y el rescate en combate. Aunque comparten un origen doctrinal común y buena parte de su armamento —los tres emplean, por ejemplo, variantes del fusil HK416—, cada unidad conserva un ámbito de actuación propio, heredado del medio natural de su ejército de procedencia.
Un mando conjunto para no duplicar esfuerzos
Esa especialización por entornos no impide una coordinación estrecha: desde 2015, el Mando Conjunto de Operaciones Especiales (MCOE) dirige de forma unificada a las tres unidades cuando una misión concreta exige combinar sus capacidades, evitando duplicidades y garantizando que la decisión de emplear fuerzas de operaciones especiales —una decisión que, según la propia doctrina del Ejército de Tierra, suele requerir asesoramiento experto y, en muchos casos, autorización política al más alto nivel— se tome con una visión conjunta de todo el abanico de capacidades disponible, y no solo desde la perspectiva de un único ejército.
Una madurez que se ha construido despacio
Responsables del propio MOE han descrito el momento actual de la unidad como una etapa de madurez alcanzada tras un largo proceso que arranca en las compañías de operaciones especiales de los años sesenta, subrayando que el Ejército de Tierra ha dedicado un esfuerzo importante a mantener una estructura de operaciones especiales dedicada en exclusiva a este cometido, sin las llamadas "segundas o terceras gorras" que en otras unidades pueden distraer de la misión principal. Esa misma lógica de especialización dedicada, según fuentes del sector de defensa, es la que explica por qué España mantiene tres unidades diferenciadas en lugar de fusionarlas en una sola, prefiriendo coordinar sus capacidades complementarias antes que renunciar a la pericia específica que cada una ha acumulado en su propio entorno.
Fuentes: defensa.com, soldado.es, ejercito.defensa.gob.es.