De los equipos Jedburgh a la guerra híbrida: así han evolucionado las Fuerzas Especiales del Ejército de EE. UU. en más de siete décadas de historia
Fundadas en 1952 sobre la herencia de la OSS de la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas Especiales —conocidas popularmente como Boinas Verdes— afrontan hoy un debate interno sobre su adaptación a los conflictos híbridos, la ciberguerra y la proliferación d
Un origen que nace de la Oficina de Servicios Estratégicos
El 20th Special Forces Group y el resto de la actual estructura de Fuerzas Especiales del Ejército de EE. UU. tienen su partida de nacimiento formal el 19 de junio de 1952, en Fort Bragg (Carolina del Norte), cuando el coronel Aaron Bank activó el 10º Grupo de Fuerzas Especiales. El diseño organizativo bebía directamente de la experiencia de los llamados Grupos Operacionales de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) y de los equipos Jedburgh que operaron tras las líneas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, entrenando y dirigiendo a la resistencia local. Esa doctrina de guerra no convencional —combatir "por medio de, con y a través de" fuerzas aliadas locales— sigue siendo hoy la seña de identidad que distingue a las Fuerzas Especiales de otras unidades de operaciones especiales de EE. UU.
El respaldo político decisivo llegó en la década siguiente: el presidente John F. Kennedy, convencido de que la guerra no convencional sería clave en el contexto de la Guerra Fría, autorizó en 1961 el uso oficial de la boina verde como símbolo distintivo de la unidad, de donde deriva el apodo con el que se la conoce popularmente. Desde Vietnam —donde las Fuerzas Especiales dirigieron el programa de Grupos de Defensa Civil Irregular (CIDG) junto a fuerzas locales— hasta Afganistán e Irak tras 2001, el mismo principio de asesoramiento y acompañamiento a socios extranjeros se ha mantenido como núcleo de la misión.
El debate actual: adaptarse a la guerra híbrida
Analistas del ámbito de la guerra irregular vienen señalando en 2026 que el entorno operativo ha cambiado más rápido que el propio modelo de Fuerzas Especiales, y reclaman una transformación hacia capacidades de baja firma electrónica, efectos multidominio y fluidez cultural en sociedades cerradas. En paralelo, mandos del Mando de Operaciones Especiales de EE. UU. (SOCOM) han reconocido públicamente que la demanda de capacidades de operaciones especiales se ha triplicado en el último lustro, lo que ha llevado a impulsar de forma prioritaria la instrucción en el dominio cibernético y electromagnético junto a las destrezas tácticas tradicionales.
Ejercicios recientes documentados
Esa reorientación se refleja en el terreno. Entre el 15 y el 23 de febrero de 2026, boinas verdes del 2º Batallón del 10º Grupo de Fuerzas Especiales, encuadrados en el Mando de Operaciones Especiales de EE. UU. en Europa, pusieron a prueba en el Centro Conjunto Multinacional de Adiestramiento de Hohenfels (Alemania) un escenario denominado Exercise Deep Strike: una infiltración de más de 150 kilómetros evitando la detección por drones, culminada con el lanzamiento de un sistema aéreo no tripulado armado sobre un objetivo simulado. Meses después, en mayo de 2026, boinas verdes del 1er Grupo de Fuerzas Especiales emplearon sistemas marítimos no tripulados con carga explosiva desde la isla de Batán, en el archipiélago filipino de Batanes, dentro de un ejercicio de tiro real enmarcado en la cooperación con Filipinas frente al estrecho de Luzón.
Fuentes: Irregular Warfare Initiative, Forbes, DVIDS, Military Times, USNI News.