El MOE se integra en la División San Marcial: así reorganiza España sus boinas verdes bajo el plan MOE 35
El Mando de Operaciones Especiales ha pasado a depender de la misma gran unidad que las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra, un cambio pensado para multiplicar el adiestramiento conjunto, mientras avanza una reorganización interna que reduce el núm
Un cambio de dependencia orgánica pensado para entrenar juntos
El Mando de Operaciones Especiales se ha encuadrado recientemente en la División San Marcial, la misma gran unidad de la que dependen las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), un cambio que el general de brigada Raimundo Rodríguez Roca, jefe del MOE, explicó en marzo de 2026 durante el III Foro 2E+I Fuerza 35 como una vía para aumentar las oportunidades de adiestramiento conjunto entre ambas unidades. Según el propio general, todo cambio de dependencia conlleva un proceso de adaptación, dado que el mundo de las operaciones especiales funciona de forma bastante distinta al de las unidades convencionales, pero el objetivo declarado es reforzar precisamente esa coordinación entre los medios aéreos y los equipos que dependen de ellos para infiltrarse y ser extraídos con rapidez.
Menos grupos, la misma capacidad repartida de otra forma
Dentro del denominado plan MOE 35 —alineado con la transformación más amplia del Ejército de Tierra conocida como Fuerza 35— se ha disuelto uno de los Grupos de Operaciones Especiales existentes, repartiendo sus Equipos Operativos entre los grupos restantes en lugar de reducir el número real de equipos desplegables. Se trata de un ajuste de estructura, no de una reducción de capacidad, según ha explicado el propio Mando, pensado para ganar flexibilidad organizativa sin perder la experiencia acumulada por cada equipo operativo a lo largo de los años.
Del medio marítimo al terrestre, sin perder tiempo en la transición
Entre los medios propios del MOE figura un Equipo Operativo de Embarcaciones, dotado de lanchas semirrígidas para la infiltración por vía marítima, uno de los tres entornos —tierra, mar y aire— que sus unidades deben ser capaces de combinar dentro de una misma misión, pasando de uno a otro sin perder tiempo ni exponerse innecesariamente. El propio jefe del MOE ha señalado que uno de los grandes retos de las operaciones especiales actuales y futuras es la creciente sensorización del campo de batalla, que dificulta cada vez más pasar desapercibido frente a adversarios que disponen de una tecnología de vigilancia similar a la propia, un desafío que obliga a revisar de forma constante tanto el equipamiento como los procedimientos de infiltración.
Fuentes: defensa.com.