'El operador es la plataforma': la filosofía que guía qué armas y equipos compra el MOE para sus boinas verdes
Lejos de pensar primero en el arma y después en quién la maneja, el Mando de Operaciones Especiales invierte esa lógica: cada nueva adquisición de material se piensa a partir de las capacidades que necesita el propio combatiente, no al revés.
Una idea de fuerza repetida en cada taller con la industria
En un taller celebrado en Alicante con empresas del sector de defensa, el entonces jefe del Mando de Operaciones Especiales explicó una de las ideas que sigue guiando hoy la política de adquisiciones de la unidad: el operador de operaciones especiales se concibe como una auténtica plataforma sobre la que pivotan los distintos sistemas de armas, y no al revés. Esa forma de plantear el problema invierte la lógica habitual de muchos programas de adquisición militar, en los que primero se diseña o compra un sistema de armas y después se adapta al soldado que deberá emplearlo: en el caso del MOE, es el propio combatiente —sus necesidades de movilidad, protección, comunicación y precisión— el punto de partida de cualquier nueva incorporación de material.
Equipos pensados para pasar desapercibidos
Esa filosofía se ha traducido en los últimos años en incorporaciones muy concretas de material, entre ellas sistemas térmicos de largo alcance del tipo JIM LR, mostrados en su día durante una visita ministerial al acuartelamiento "Alférez Rojas Navarrete" de Alicante, que permiten a los equipos del MOE realizar cometidos de vigilancia y reconocimiento precisos de forma discreta, sin necesidad de aproximarse físicamente al objetivo observado. Ese tipo de sistemas responde exactamente a la lógica del "operador como plataforma": no se trata de dotar a la unidad con la tecnología más vistosa disponible en el mercado, sino con aquella que amplía de forma más directa la capacidad real del combatiente sobre el terreno.
Neutralizar de forma eficiente, no solo con más potencia de fuego
El propio Mando ha explicado que uno de sus objetivos declarados a corto plazo es dotar a su personal —descrito como un colectivo alternativo al empleo de fuerzas convencionales para acciones que requieren otras formas de actuar— con capacidades que permitan contrarrestar al adversario y neutralizarlo de forma eficiente, una formulación que deja claro que la prioridad no es necesariamente la mayor potencia de fuego posible, sino la combinación más eficaz de tecnología, discreción y criterio humano. Esa combinación, más que cualquier pieza de equipo aislada, es la que el propio MOE identifica como su verdadera ventaja competitiva frente a otras fuerzas.
Fuente: defensa.com.