Ni el SAS británico ni el Spetsnaz ruso: qué hace realmente único al modelo de las Fuerzas Especiales de EE. UU. entre las unidades de élite del mundo
Un análisis comparativo reciente sitúa a los boinas verdes junto a otras unidades de referencia como el SAS británico, el Spetsnaz ruso o los Comandos Marine franceses, y concluye que lo que distingue a las Fuerzas Especiales no es tanto su nivel de destr
Elite compartida, misión distinta
Un reciente análisis comparativo sobre las fuerzas de operaciones especiales del mundo sitúa a las Fuerzas Especiales del Ejército de EE. UU. junto a otras unidades de referencia internacional —el Servicio Aéreo Especial (SAS) británico, el Spetsnaz ruso o los Comandos Marine franceses— para concluir que, más allá de compartir un nivel de instrucción y destreza de combate igualmente elevado, lo que distingue a los boinas verdes es un rasgo de diseño, no solo de ejecución: su misión explícita de actuar como "multiplicadores de fuerza", es decir, de generar un efecto militar y político muy superior al que su propio número de efectivos permitiría por sí solo.
La guerra no convencional como seña de identidad
Ese análisis remarca que, desde su concepción original, las Fuerzas Especiales fueron pensadas como soldados de élite capaces de alterar el curso de un conflicto mediante métodos no tradicionales, en lugar de limitarse a ejecutar asaltos directos de alta intensidad, el terreno en el que suelen destacar unidades homólogas centradas en la acción directa. Esa vocación se traduce en un énfasis mucho mayor en el dominio de la guerra no convencional y en la adaptabilidad cultural: un boina verde puede pasar meses conviviendo con una fuerza de socios locales que no habla inglés, formándola y liderándola desde dentro, un tipo de misión que exige tanto o más criterio político y sensibilidad cultural que puntería o forma física.
Una diferencia que se nota en escenarios de baja intensidad
El propio análisis subraya que, en los conflictos actuales, donde el enfrentamiento militar directo resulta a menudo menos efectivo que la influencia estratégica sostenida en el tiempo, ese enfoque distintivo cobra un valor añadido: mientras otras unidades de élite del mundo destacan por su capacidad de asalto o de infiltración técnica, la ventaja comparativa de las Fuerzas Especiales de EE. UU. sigue residiendo, más de setenta años después de su fundación, en su capacidad de construir y liderar fuerzas ajenas antes que en sustituirlas en el combate.
Fuente: Army Recognition.