Sin burbujas ni ruido: cómo entrenan los boinas verdes del 10º Grupo la infiltración marítima encubierta que pocas unidades del mundo dominan
En Camp Pendleton (California), buzos de combate del 10º Grupo de Fuerzas Especiales renovaron a mediados de julio su cualificación anual, una capacidad que permite a equipos reducidos aproximarse a costas, puertos e infraestructuras vigiladas sin ser det
Una cualificación que hay que renovar cada año
El 15 de julio de 2026, boinas verdes del 10º Grupo de Fuerzas Especiales (Airborne) completaron en la Base del Cuerpo de Marines de Camp Pendleton (California) su recualificación anual de buceo de combate, un adiestramiento que no funciona como un simple trámite administrativo, sino como el mantenimiento activo de una de las capacidades más escasas y exigentes de todas las fuerzas armadas de EE. UU. Los buzos de combate emplean equipos de circuito cerrado que reciclan el oxígeno respirado sin liberar burbujas, reduciendo al mínimo tanto la firma visual como la acústica bajo el agua, lo que permite a equipos pequeños desplazarse hacia playas, puertos, infraestructuras costeras o objetivos insulares sin alertar al adversario.
Un abanico de misiones más amplio de lo que sugiere el nombre
Lejos de limitarse a la infiltración, el repertorio de misiones de un equipo de buceo de combate incluye el reconocimiento hidrográfico y la recogida de inteligencia antes de un desembarco, la designación de objetivos para fuego naval o aéreo, la acción directa contra infraestructuras críticas y la preparación de zonas de desembarco para operaciones conjuntas posteriores de mayor envergadura. El 10º Grupo de Fuerzas Especiales, con cuartel general en Fort Carson (Colorado) y orientado desde su fundación hacia el área de responsabilidad del Mando Europeo de EE. UU., mantiene parte de su fuerza desplegada de forma permanente en el sur de Alemania, lo que sitúa a sus equipos de buceo en una posición relevante frente a los numerosos accesos marítimos que rodean el continente europeo.
Una capacidad que se sostiene con entrenamiento constante, no con equipo puntual
A diferencia de otras destrezas que pueden refrescarse en un cursillo breve, el buceo de combate exige un mantenimiento físico y técnico continuo: la fatiga, la hipotermia progresiva y la navegación subacuática a ciegas convierten cada recualificación en un ejercicio de alto riesgo real, no en una simple formalidad. Por eso el Ejército considera este tipo de entrenamiento anual, más que la incorporación puntual de nuevo material, la verdadera garantía de que la capacidad de infiltración marítima encubierta siga disponible el día que se necesite.
Fuentes: Army Recognition, U.S. Department of War.