Veinticuatro asociaciones y un mismo espíritu: cómo se mantiene viva en España la memoria de los boinas verdes
La Federación de Asociaciones de Veteranos Boinas Verdes de España reúne a antiguos miembros de las unidades de operaciones especiales del Ejército de Tierra, en un momento en que se debate además cómo aprovechar mejor su experiencia en apoyo de las capac
Una federación que abarca más de medio siglo de unidades
La Federación de Asociaciones de Veteranos Boinas Verdes de España reúne a antiguos integrantes de las distintas unidades que a lo largo de las décadas han portado la boina verde: las históricas Compañías de Operaciones Especiales (COE), tanto de las Brigadas de Infantería Ligera Aerotransportadas (BRIDOT) como de los Grupos de Operaciones Especiales (GOE); la Unidad/Bandera de Operaciones Especiales de La Legión (UOEL/BOEL); la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE); y el propio Mando de Operaciones Especiales (MOE). En total, la federación integra a 24 asociaciones repartidas por distintos puntos de España, además de veteranos no encuadrados en ninguna de ellas, en torno a una idea que sus propios miembros describen como un espíritu guerrillero de disciplina, sacrificio y confianza en las propias capacidades.
Un debate sobre el papel de los veteranos hoy
Más allá de la labor de memoria y camaradería, un análisis reciente publicado en el sector de defensa español ha planteado que mandos y tropa que sirvieron en su día en unidades de boinas verdes del Ejército de Tierra podrían cubrir hoy cometidos de apoyo dentro de las Operaciones Especiales actuales, aprovechando una experiencia y unos valores —ejemplo, disciplina, capacidad de atraer a jóvenes hacia la milicia— que, según el propio análisis, seguirían siendo especialmente útiles sin exigir un gasto económico elevado ni comprometer estructuras a medio y largo plazo.
Una confianza que también se gana en las sombras
Ese mismo prestigio explica por qué el MOE presta desde hace más de dos décadas protección a equipos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el exterior, una tarea vinculada al recuerdo del asesinato de siete agentes españoles en una emboscada en Irak en 2003. Se trata, según fuentes del propio sector, de una de las misiones más discretas que realiza la unidad, coherente con la costumbre del Ejército de Tierra de evitar difundir la identidad de su personal de operaciones especiales; una discreción que, lejos de restar reconocimiento a los boinas verdes españoles, forma parte del prestigio que veteranos y militares en activo siguen cultivando y transmitiendo a las nuevas generaciones.
Fuentes: fedavbve.com, defensa.com.